Inicio Argentina Derrumbó el Arsenal con una ráfaga y es el único puntero

Derrumbó el Arsenal con una ráfaga y es el único puntero

Una noche de locura. De emociones. De uñas comidas y cigarrillos consumidos cuando parecía que Arsenal iba a ser una fortaleza inexpugnable. Esa noche complicada, Gimnasia la solucionó en minutos, primero con el gol de Sosa y después liquidando el partido en instantes. Así, con la radio pegada al oído con los tucumanos que no podían con la T, los hinchas triperos se fueron en el aire tras una noche inolvidable. Nadie sabe como terminará la historia, pero Gimnasia está haciendo todo para que el sueño no se esfume.

Con un Bosque a tope, Gimnasia salió a buscar el partido con intensidad pero con la precaución de no desordenarse en el fondo. Fue un inicio con más aproximaciones que llegadas. Primero probó Braian Rivero de media distancia, desviado. Casi enseguida, entró Benjamín Domínguez por derecha y su remate débil fue fácil a las manos de Alejandro Medina.

En un partido con poco control del balón, fue siempre el Lobo el que buscó con más ambición. Así, una de Soldano con forma de pelota bombeada llevó peligro al arco de Arsenal, que respondió con un buen remate de media distancia de Alexander Díaz que Rey atenazó como lo arqueros de tiempos idos.

Rival duro Arsenal, no dejó a Gimnasia jugar cómodo. Por eso las imprecisiones en los pases, las dificultades para adueñarse del centro del campo, el poco desequilibrio por las bandas. El equipo de Madelón, inteligente, le quitó ritmo al juego con un respetable manejo de pelota. Y siempre con una media distancia peligrosa. Facundo Kruspzky también buscó y no encontró arco desde lejos.

Desde la pelota parada Gimnasia acercó algo de peligro. Un centro de Brahian Alemán encontró la cabeza de Ramón Sosa, quien no pudo darle fuerza ni dirección. Gimnasia seguía sin encontrar juego por las bandas, pero parecía estar más cómodo en la mitad de la cancha.

El Lobo tuvo la más clara. Brahian Alemán, extrañamente impreciso, pescó una pelota de un error en la salida y alargó hacia Eric Ramírez que casi festeja sus 100 partidos con un golazo. Pasó cerca del ángulo superior izquierdo de Medina. El propio arquero tuvo que volar a la derecha para sacar una pelota que casi Francisco Apaolaza casi mete en su propio arco.

Una muy buena contra de Arsenal, bien trabajada en los apoyos y las descargas, terminó con Apaolaza cara a cara con Rodrigo Rey. La pelota, tras un rebote en un defensor se fue al córner pidiendo permiso. Fue la más clara para la visita.

En el final un borbollón en el área terminó en el tiro de esquina. Sirve para ejemplificar el primer tiempo. Esfuerzo, entrega, lucha por las pelotas divididas con poco juego y escasa lucidez. Gimnasia intentó más ante un rival trabajado que da más de lo que puede. De todos modos, peligroso. Un equipo traicionero Arsenal, que puede dar un disgusto cuando menos se lo espera.

El festejo de gol de sosa, el que inició la fiesta en el Bosque / D. Ripoll

De cualquier forma, desde el crecimiento del dominio de Agustín Cardozo que empezó a ganar después de los primeros 25 minutos, el Lobo fue un poquito más. En un partido nada fácil, las acciones de mayor riesgo fueron del equipo de Gorosito.

Para el inicio del complemento ingresó Nicolás Colazo por Matías Melluso. Colazo sería participe imprescindible del partido, porque peleó una pelota en la puerta del área rival. Nunca la dio por perdida. Y en esa lucha, el balón le quedó a Ramón Sosa que la puso contra el palo para el grito desaforado y la explosión de todo el Bosque. Fue el 1 a 0 para abrir el partido.

Con la ventaja, Gimnasia fue otro. Un tsunami arrasó al prolijo Arsenal. Primero, Medina le sacó una media vuelta a Ramón Sosa. Enseguida, debió exigirse al máximo para sacar un remate de Nico Colazo. Pocas veces un cambio fortuito de un marcador de punta tuvo tanto protagonismo en el juego. Porque Colazo probó desde afuera y con un desvío fortuito gritó el segundo gol tripero. 2 a 0 para empezar a cerrar la historia que un puñado de minutos antes parecía un problema de difícil resolución.

Para cuando se calmó el vértigo del partido, Gimnasia había tenido un par de aproximaciones más y Arsenal no terminaba de entender que le había pasado en el partido, como estaba groggy después de haber peleado muy bien el partido.

Madelón movió el banco con los ingresos de Lucas Cano y Lucas Brochero, pero a esa altura ya el partido prolijo y controlado no le servía al técnico visitante. Pipo puso a Alexis Steimbach por Benjamín Domínguez y minutos después Gonzalo González, acalambrado, le dejó el lugar a Manuel Insaurralde. Gimnasia le sacó el pie al acelerador, pero Brahian Alemán tuvo su chance con un remate desde la puerta del área.

Cerca de la media hora, ya Arsenal no podía hacerse cargo del juego y el Bosque era una fiesta de cantos, gritos y celulares iluminando la noche, por ejemplo en un tiro libre desde lejos que Medina le sacó al uruguayo Alemán contra el caño derecho.

Cerca del final Pipo le dio minutos a Matías Miranda y propició un nuevo debut, el de Matías Bazzi, que ingresó como mediocampista por izquierda más allá de ser naturalmente marcador central o lateral izquierdo.

Fue una sintesis del segundo tiempo. Un rayo atravesó el partido en el inicio de la etapa, un rato que encendió al Tripero e incendió a la visita. Y desde el quiebre en el partido, Gimnasia pasó a ser el equipo inteligente que supo manejar los tiempos y Arsenal se deshilachó. Un equipo serio el de Pipo. Un equipo que sabe lo que quiere. Un equipo que merece estar donde está. El Lobo tenía que ganar y no falló.

Gimnasia es líder del torneo. Mira de reojo a Boca, a Atlético Tucumán, a Huracán. Y se mira a si mismo. El espejo le devuelve la imagen de un equipo solidario mimetizado con sus hinchas.

El Lobo sueña. No quiere despertar. Con ilusión. Falta muchísimo para manejar la ansiedad, pero tiene hambre y ganas para dar pelea hasta el final.

Publicidad