Inicio Fútbol Barça Bartomeu retira la votación del cambio de escudo

Bartomeu retira la votación del cambio de escudo

Una retirada a tiempo es una victoria, reza el dicho, y a él se agarró Josep Maria Bartomeu para evitar una derrota histórica. La asamblea de compromisarios estaba encaminada a tumbar la propuesta de la junta de retocar el escudo del club. La alteración del emblema del Barça debía producirse por una aprobación de dos tercios afirmativos de la asamblea y no solo se intuía lejano ese triunfo, sino incluso la mayoría simple.

Después de escuchar a los compromisarios y antes de procederse a la votación, Bartomeu quiso tomar la palabra. El presidente se arrogó el derecho a “retirar del orden del día” la votación sobre “la propuesta de evolución” que implicaba varios retoques del escudo. Casi todos los intervinientes habían apelado a varios argumentos para exponer su negativa, y algunos pidieron la convocatoria de un referéndum. El último en hablar, curiosamente, fue Toni Guil, presidente de la Confederación Mundial de Peñas y afín a la directiva.

La platea se vacía

Bartomeu recordó que la asamblea de compromisarios era soberana para votar el cambio del escudo, pero luego denegó la votación después de que los directiuvos hubieran hecho “una reflexión” mientras, se supone, escuchaban a sus consocios. “Volem votar, volem votar”, gritaron los asistentes, viéndose cerca de la victoria de sus reivindicaciones. El secretario de la junta, Jordi Calsamiglia, procedió al siguiente punto. La platea empezó a vaciarse.

El rechazo se resume en cuatro aspectos, a tenor de las intervenciones de los socios: los motivos para el cambio no convencen, el procedimiento de la directiva no ha gustado, el remodelado empeora al actual y los argumentos son insuficientes. Varios socios reclamaron a Bartomeu un referéndum para que todos los socios, más de 145.000 personas, puedan pronunciarse en algo tan trascedente como la alteración del símbolo más representativo del Futbol Club Barcelona.  

“El Ayuntamiento y la Generalitat”

Defendió los retoques Jordi Mir, el máximo responsable de la firma gráfica a la que se encomendó la supuesta modernización. Mir blandió argumentos técnicos, fríos y asépticos, que no tocaron la fibra de los compromisarios. O la tocaron en sentido negativo. “Se ha reducido la presencia del Ayuntamiento y de la Generalitat” llegó a decir, para exponer que se ampliaba la parte inferior del escudo, donde están los colores azulgranas, ganabaa presencia en detrimento de la superior.

“La cruz representa a Barcelona y las cuatro barras, a Catalunya”, replicó un socio, tras alertar de que se habían alterado los colores originales, de la cruz roja y las barras amarillas del escudo catalán. Mir había alegado la necesidad de “dar luminosidad” resaltando el amarillo, porque “el escudo sufre mucho en formatos reducidos”.

El tren de la tecnología

“No se trata de una voluntad de modernizarlo ni de hacerlo más bonito, sino que obedece a la necesidad de que el club no puede perder el tren de las tecnologías”, insistió Mir. “Quiero saber qué razón tan poderosa y cuáles son las prisas de la junta para privar del derecho a decidir a los socios sobre el escudo”, inquirió una socia, después de una breve intervención de Jordi Cardoner, el vicepresidente social. “Es un escudo, no una marca comercial”, clamó un compromisario, socio desde el 2007 y que dijo ser de origen iraquí.

Mir alegó la centralidad de la pelota en el escudo, visible desde el 1910, y alegó razones técnicas que justifican la necesidad de unificar la imagen corporativa del club, que irá acompañada, sin embargo, de dos nombres: el oficial, FC Barcelona, y el popular, Barça, “expresión que no había quedado oficializada”.

La masa social entiende que la excusa de la tecnología no era convincente –“las tecnologías han de estar a nuestro servicio”, sugirió una socia- , ni la necesidad de uniformizar colores. “Nuestra camiseta original es de rayas verticales azules y granas y la cambian cada año: la de este año parece un código de barras”, protestó un interviniente.

El precedente de Reyna

Bartomeu no quiso pasar a la historia como infaustamente hizo Enric Reyna en su breve mandato después de Joan Gaspart. El presidente accidental del 2003 convocó una asamblea en el mes de mayo, tras la eliminación del Barça ante la Juventus, cuyo único orden del día era ratificar (o no) el nombramiento de Juan Ignacio Brugueras, exdirectivo de Josep Lluís Núñez como Síndic del Soci.

Ante una audencia enfadada por los malos resultados deportivos y lo escuchado en la cita, como que Reyna tenía dos sobres con soluciones dentro que garantizaban el saneamiento de las cuentas, la asamblea votó “no” por 288 votos en contra y 91 a favor.