Fuga de afiliados de CC OO y UGT a sindicatos independentistas

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La situación política en Cataluña ha afectado a la afiliación de los principales sindicatos, que se ha resentido en los últimos años por este motivo, según han confirmado las portavoces de CC OO y UGT en la comunidad, Montse Ros y Laura Pelay.

A finales del año pasado se habían producido alrededor de 300 bajas en CC OO. El secretario general del sindicato en Cataluña, Javier Pacheco, reconocía que «aumentaron las bajas motivadas por causas políticas», concretamente por estar en desacuerdo con la posición del sindicato en la cuestión nacionalista. «Tanto de un extremo como del otro», añadía. Por su parte, su homólogo en UGT, Camil Ros, declaraba «menos» de un centenar de renuncias en una organización de 150.000 afiliados.

La marcha de afiliados superó finalmente el medio millar, según ratificaba el miércoles Montse Ros. «Hubo más de 500 bajas a lo largo del año, porque una mitad pensaba que éramos demasiado cercanos al independentismo, y los demás que éramos unionistas», explicaba Ros, aunque añadía que pese a las salidas hubo un crecimiento neto de afiliados en CC OO, que registra en su página web 141.000. Laura Pelay también reconocía bajas en UGT Cataluña «en un momento en el que la sociedad está polarizada».

Este escenario coincide con la adhesión de ambas centrales sindicales a la manifestación del domingo en Barcelona en defensa de los políticos soberanistas presos y los «exiliados».

Una concentración de la que, como muestra de la erosión causada por la deriva política catalana, se ha desmarcado la sección sindical de UGT de Renfe en la Ciudad Condal. «Debido a la multitud de opiniones diferenciadas», acordó en una asamblea extraordinaria no apoyar decisiones que entiende la «dividen» como «sociedad y sindicato», según explicó en un comunicado.

La contrapartida de la pérdida de afiliados de los principales sindicatos ha sido la ganancia registrada por Intersindical-CSC –convocante de la huelga general del pasado 8 de noviembre–. La asociación –que se define como «la primera fuerza sindical de obediencia nacional»– ha sumado unos 500 asociados a los 4.000 que tenía el último verano.

Su portavoz, Marc Sallas, atribuía este ascenso al hecho de que las huelgas demostraron que «hay una opción sindical que es valiente y que está haciendo el trabajo que toca de acuerdo con el momento político que vive el país». Políticos como Antonio Baños (CUP) o Joan Tardà (ERC) instaron a afiliarse al sindicato.

La Coordinadora Obrera Sindical (COS) es también referente de los independentistas y especialmente del ala más vandálica que representan los CDR.

Mientras, CC OO y UGT, que se han sumado además a la estrategia secesionista de descalificar al Poder Judicial, marcharán entre lazos amarillos el domingo pese a que aseguran «no compartir ni el objetivo ni la estrategia independentista».